
Teníamos que hacer el viaje en camioneta, porque transportábamo equipos... por alguna misteriosa razón cagó la pinche camioneta asi que el promedio de velocidad descendió drásticamente a 80 km/h lo que hizo aún más largo el viaje.
Las antenas del enlace satelital están varadas al otro lado de la cordillera, esperamos que abran el paso luego, para recibirlas.
No nos quieren habilitar la licencia de la señal satelital desde Brasil, porque les falta algún papel...
Los proveedores de los enlaces dedicados al parecer no van a poder aparecer por acá hasta el martes...
En la caravana de autos que íbamos uno metió una rueda a un hoyo y reventó el neumático... la carretera estaba en óptimas condiciones... (vieras).
Y eso que todavía no empezamos a instalar nada...
Al menos almorcé una rica parrillada en Los Ganaderos (cerca de Talca) y comí mollejas... que es algo que asumo que es comestible, aunque su apariencia indique lo contrario. Ni siquiera me interesa saber de qué animal sale y qué demonios es.
Lo otro bueno es que la gente con la que vengo me cae muy bien y entre las múltiples tonteras que hacemos estuvimos cantando Bee Gees a grito pelado mientras los camiones nos adelantaban, porque íbamos por la Ruta 5 a 60 km/h... y eso que el acelerador iba a fondo.
Me queda casi una semana de frío, trabajo, trasnoche y weveo... espero tener tiempo para armar una pequeña bitácora de cómo fue este proyecto.
En otras reflexiones, tengo ganas de salir a probar lugares nuevos de comida cuando vuelva a Santiago... y de ir al cine (tengo una cita pendiente con Harry Potter 5)... y de ir a bailar... y de ir a ver música... y de conversar... y de tantas cosas... pero estoy varado acá, que al menos ya se perfila como un pueblo de gente agradable. Veamos como nos va mañana.