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16.1.07

Nadie en la vida...

Ayer por esas casualidades de la vida me quedé viendo las noticias... desde que salí de periodismo tratar de ver los noticieros me genera cierto rechazo, supongo que es porque me carga la pega del reportero... a pesar que hay gente que goza tremendamente con estar donde "las papas queman", a mi ser testigo de la "realidad" me genera ciertas aprensiones... prefiero ser partícipe de mi propia realidad. (Eso sonó a que se me pasó la hora de mis pastillas).

Armaron una nota "humana" con los incendios de la VIII Región, eso quiere decir que buscaban emocionarnos un poquito con el desastre que implica para la gente que tuvo la desgracia de perderlo todo en el fuego, con testimonios y tomas de los restos de las casas. La mayoría eran campesinos, que perdieron todo, buscando casos fuera de lo común entrevistaron al viejito que vive con su hijo esquizofrénico y a la viuda reciente, había perdido a su marido el 25 de Diciembre... No recuerdo si acompañaron las historias con música ad hoc.

Estas notas no tienen nada nuevo, puede ser que sea un bastardo insensible, pero presentan más o menos lo mismo que cuando se inunda algo, un terremoto, un aluvión, o cualquier otro desastre... por lo que calquiera ya familiarizado con las noticias ya está curtido y dedica como un 5% de su atención esperando que cambien a fútbol... o algo que realmente le interese.

El punto que gatilló toda esta pelada de cable tiene que ver con las declaraciones de la viuda... que tiene una hija, que no aparecía en pantalla, porque probablemente estudia interna en alguna parte, diciendo que tenía que reconstruir todo, por su hija, para que fuera alguien en la vida, no como ella...

¿En qué minuto llegas a la conclusión que no eres nadie en la vida? El punto es que en ningún minuto dudé que esa persona se consideraba nada... pero todos somos alguien, una madre para esa hija... y lo más importante somos alguien para nosotros mismos.

Supongo que son mis pataletas de trascendencia... las ganas de dejar algo, para alguien aunque sea uno... dudo que alguna vez sea un viejo que crea que no es nadie... pero ese destino, ese minuto de claridad en que te diste cuenta que no eres nada, debe ser la peor de las torturas, una epifanía zen oscura y podrida, llena de impotencia y resignación.